Un cuento basado en hechos reales
La familia Roquedales, en el tiempo que transcurre esta historia, era de las más ricas de España.
Don Alberto Roquedales era un magnate de la construcción y propietario de una naviera y de las mejores agencias de viajes del país. Tenía tres hijos, dos de ellos trabajaban en el grupo empresarial pero el mayor, algo retrasadillo, no quería trabajar en nada, quería ser artista, quería ser un pintor como Miró, Dalí o Picasso.
Julito tenía 27 años de edad y era el inútil del clan Roquedales.
Había que tomar una decisión antes que Julito cayera en la imbecilidad propia del inane. Don Alberto habló a solas con su hijo y le preguntó si de verdad quería ser pintor. El chico contestó que sí, que era lo que más deseaba. Está bien -concluyó el padre- te echaré una mano en tu carrera artística.
Las mejor empresa de publicidad y de relaciones públicas del país fue seleccionada por Don Alberto para que preparara una estrategia para introducir, por la puerta grande, a su hijo en el mundo del arte. Se estudió varias posibilidades pero la más viable fue la que sugirió el jefe de división de la empresa contratada.
En Milán se celebraría, en unos meses, una bienal de pintura "ArtisMagna" donde suelen participar los mejores pintores de Europa. Ganando el primer premio lanzaría a la fama a Julito o Yuli, como solía firmar en sus ridículos cuadritos.
La operación le costaría a don Alberto veinte millones de pesetas. Era lo que costaba comprar el primer premio para su hijo, pero seguro que sería el trampolín perfecto.
"El artista español Yuli obtiene el primer premio de pintura en la bienal de Milán. La próxima semana será recibido en la Zarzuela por S.M." Esta era la cabecera del diario de más tirada de la nación. Ni que decir tiene que a Yuli le llovieron los encargos. Todas las celebreties, nuevos ricos, diputaciones y altos cargos políticos deseaban tener una obra de Yuli, daba prestigio.
Yuli ya roza los 60 años y sigue siendo un pintor famoso y muy cotizado que vende sus trabajos exclusivamente a través de un marchante italiano afincado en Milán. A veces tiene pesadillas y sueña que es un muchacho introvertido incapaz de dibujar un velero sobre un mar de azulete.
miércoles, 26 de junio de 2013
El fracaso del igualitarismo en España
En nuestro país se confundió la equidad ante la Sociedad con un igualitarismo utópico e imposible, que confundió al pueblo, a las bases, como antes se decía, con una demagogia trasnochada y un surgimiento de mendicidad desmedida entre la mayoría de los españoles.
Pero no, siempre existió en nuestra patria una clara división de clases sociales delimitadas por definidas líneas que sirvieron de fronteras para separar los diferentes estamentos. Ante de la democracia, en la democracia y en el posmodernismo democrático.
Esta misma clase media a la que pertenecemos el 70% de los españoles está subdividida en grandes grupos sociales.
1) Una Nueva Clase Media ( confundida a veces con la clase alta) constituida por directores y profesionales de alto nivel. Por directivos y profesionales de nivel medio y bajo. Por empleados y funcionarios de cuello blanco de nivel alto, por supervisores, jefes y técnicos de rango intermedio.
2) Una Vieja Clase Media formada por pequeños empleados y autónomos no agrícolas y por los propietarios agrícolas que viven de las rentas de sus fincas.
3) Un Nuevo Proletariado formado por trabajadores de los servicios y funcionarios de bajo nivel, por comerciantes y tenderos de bajo nivel y por aquellos que fueron excluidos del mercado del trabajo por cualquier motivo (enfermedades, taras físicas, discriminación racial, etc.) y también por parados de larga duración.
4) Una Vieja Clase Obrera formada por trabajadores manuales cualificados en activo y por trabajadores no cualificados en activo.
Todavía hay sociólogos del trabajo que usan el término de lumpemproletariado para designar a las personas que viven por debajo del propio proletariado (automarginados, los filodelincuentes, los delincuentes de poca monta y toda ese submundo de inadaptados sociales).
Debido a la actual Recesión económica se ha comprobado que una alto porcentaje de españoles han bajado varios escalones en su estatus social. De clase media alta a la media-media y de la media baja a la pobreza más calamitosa.
Nos nos engañemos, no somos iguales para nada. Hay diferencias notables por el tipo de trabajo que realizamos, por la cultura que poseemos o por la calidad de vida que seamos capaces de disfrutar. Nada es como "ellos" pretenden que seamos, sino somos lo que somos. Cada oveja con su pareja. Y cada cual en su clan. No hay remedio. Se sube de nivel social con dificultad y se baja con extrema facilidad.
Pero no, siempre existió en nuestra patria una clara división de clases sociales delimitadas por definidas líneas que sirvieron de fronteras para separar los diferentes estamentos. Ante de la democracia, en la democracia y en el posmodernismo democrático.
Esta misma clase media a la que pertenecemos el 70% de los españoles está subdividida en grandes grupos sociales.
1) Una Nueva Clase Media ( confundida a veces con la clase alta) constituida por directores y profesionales de alto nivel. Por directivos y profesionales de nivel medio y bajo. Por empleados y funcionarios de cuello blanco de nivel alto, por supervisores, jefes y técnicos de rango intermedio.
2) Una Vieja Clase Media formada por pequeños empleados y autónomos no agrícolas y por los propietarios agrícolas que viven de las rentas de sus fincas.
3) Un Nuevo Proletariado formado por trabajadores de los servicios y funcionarios de bajo nivel, por comerciantes y tenderos de bajo nivel y por aquellos que fueron excluidos del mercado del trabajo por cualquier motivo (enfermedades, taras físicas, discriminación racial, etc.) y también por parados de larga duración.
4) Una Vieja Clase Obrera formada por trabajadores manuales cualificados en activo y por trabajadores no cualificados en activo.
Todavía hay sociólogos del trabajo que usan el término de lumpemproletariado para designar a las personas que viven por debajo del propio proletariado (automarginados, los filodelincuentes, los delincuentes de poca monta y toda ese submundo de inadaptados sociales).
Debido a la actual Recesión económica se ha comprobado que una alto porcentaje de españoles han bajado varios escalones en su estatus social. De clase media alta a la media-media y de la media baja a la pobreza más calamitosa.
Nos nos engañemos, no somos iguales para nada. Hay diferencias notables por el tipo de trabajo que realizamos, por la cultura que poseemos o por la calidad de vida que seamos capaces de disfrutar. Nada es como "ellos" pretenden que seamos, sino somos lo que somos. Cada oveja con su pareja. Y cada cual en su clan. No hay remedio. Se sube de nivel social con dificultad y se baja con extrema facilidad.
viernes, 31 de mayo de 2013
El Gran Mammón quiere destruir la Sanidad Pública en España
De las muchas barbaridades que impunemente está llevando a cabo este dasalmado sistema capitalista una de ellas es el intento de eliminar la Sanidad Pública tal como la conocemos hoy día.
El sistema social español funcionó bien durante las últimas décadas de la dictadura, durante la transición democrática y casi hasta nuestros días hasta que el PP en el poder, aprovechando que es el partido que tiene más votantes, utilizó el juego circense de un sistema democrático voluble y caprichoso y tan hispano para intentar desmontar un derecho constitucional y acabar por una vez con el INSALUD, el INSERSO, el INSS , el ISM o el mismo Sunsucordan (Subsum corda) si es necesario.
Por muchas presiones que el actual gobierno central español soporte de la UE y de las empresas privadas relacionadas con la salud sería un disloque privatizar parcial o totalmente la sanidad pública como ya sucede en algunas Comunidades Autónomas.
Ya se experimentó en el año 1998 en un hospital público de una ciudad de Valencia con una privatización que resultó, después de cinco años perviviendo malamente, un rotundo fracaso a tal extremo que pidieron un rescate a la Generalidad valenciana para salir del caos en el que habían caído.
El partido actual en el gobierno de la nación, el PP, usando como fulcro la FAES, elaboró un documento para hacer palanca y desmontar toda la sanidad pública tal como la conocemos. Todavía está en el empeño de preparar un suculento negocio para hacer ganar dinero a las empresas privadas del sector y en general al mundo financiero que se inmiscuya en este tema.
Me produce estupefacción comprobar como algunos médicos y otro personal sanitario de Andalucía critican y ponen en duda la correcta labor del SAS sin mirar hacia atrás y comprobar como lo está pasando sus colegas en la Comunidad de Madrid. Allí el personal sanitario es tratado como simples tenderos o mancebos no cualificados; para muestra tenemos el caso de aquel hospital público de Majadahonda que se privatizó y a las pocas semanas echaron a la calle a 220 empleados y a 180 internos.
El intento de la privatización de la sanidad pública es un dislate, venga de donde venga, sea del PP o del KK, es y será una monstruosidad antisocial que perjudicará a las clases menos favorecidas: un 80% de los españoles.
Sin demagogia alguna y sin esperar favoritismos de sayones políticos debemos, todos los andaluces, estar agradecidos a la Junta de Andalucía por mantener un SAS envidiable para otras Comunidades Autónomas e incluso que sirve de referente para otros países extranjeros.
El Gran Mammón ( el dios-diablo de la avaricia y del dinero) debe ser desterrado para dar paso al Dios del amor, de la ayuda mutua y del soporte hacia los menos favorecidos.
El sistema social español funcionó bien durante las últimas décadas de la dictadura, durante la transición democrática y casi hasta nuestros días hasta que el PP en el poder, aprovechando que es el partido que tiene más votantes, utilizó el juego circense de un sistema democrático voluble y caprichoso y tan hispano para intentar desmontar un derecho constitucional y acabar por una vez con el INSALUD, el INSERSO, el INSS , el ISM o el mismo Sunsucordan (Subsum corda) si es necesario.
Por muchas presiones que el actual gobierno central español soporte de la UE y de las empresas privadas relacionadas con la salud sería un disloque privatizar parcial o totalmente la sanidad pública como ya sucede en algunas Comunidades Autónomas.
Ya se experimentó en el año 1998 en un hospital público de una ciudad de Valencia con una privatización que resultó, después de cinco años perviviendo malamente, un rotundo fracaso a tal extremo que pidieron un rescate a la Generalidad valenciana para salir del caos en el que habían caído.
El partido actual en el gobierno de la nación, el PP, usando como fulcro la FAES, elaboró un documento para hacer palanca y desmontar toda la sanidad pública tal como la conocemos. Todavía está en el empeño de preparar un suculento negocio para hacer ganar dinero a las empresas privadas del sector y en general al mundo financiero que se inmiscuya en este tema.
Me produce estupefacción comprobar como algunos médicos y otro personal sanitario de Andalucía critican y ponen en duda la correcta labor del SAS sin mirar hacia atrás y comprobar como lo está pasando sus colegas en la Comunidad de Madrid. Allí el personal sanitario es tratado como simples tenderos o mancebos no cualificados; para muestra tenemos el caso de aquel hospital público de Majadahonda que se privatizó y a las pocas semanas echaron a la calle a 220 empleados y a 180 internos.
El intento de la privatización de la sanidad pública es un dislate, venga de donde venga, sea del PP o del KK, es y será una monstruosidad antisocial que perjudicará a las clases menos favorecidas: un 80% de los españoles.
Sin demagogia alguna y sin esperar favoritismos de sayones políticos debemos, todos los andaluces, estar agradecidos a la Junta de Andalucía por mantener un SAS envidiable para otras Comunidades Autónomas e incluso que sirve de referente para otros países extranjeros.
El Gran Mammón ( el dios-diablo de la avaricia y del dinero) debe ser desterrado para dar paso al Dios del amor, de la ayuda mutua y del soporte hacia los menos favorecidos.
martes, 28 de mayo de 2013
CINE CLASICO ESPAÑOL
Surcos (1951)
A pesar de tener esta película más de medio siglo no tiene que envidiar a ninguna otra película italiana del mismo género.
Una familia de campesinos castellanos emigran a Madrid a principios de la década de los cincuenta para buscar un tipo mejor de vida de la que llevaban en su pueblo.
El director José Antonio Nieves Conde, que por cierto era falangista, supo plasmar esa ola de emigrantes patrios que buscaban mejorar sus vidas y alejarse de sus miserias que tanto sufrían los campesinos en toda España.
Nieves Conde, dirige con maestría esta película apoyada por una excelentes fotografía, fuerte, potente, con pronunciados claros y oscuros típico del cine en blanco y negro conseguida gracias al genial Sebastián Perea.
El cine neorrealista estaba en sus principios en nuestro país, después de un hartazgo de cine insulso y folclórico llegó "Surcos", razón por la cual la censura intentó que no se proyectara la película porque mostraba con demasiada crudeza las miserias que acosaban a los españoles, diez años después de acabada la guerra. Una miseria que el director supo reflejar con ese patio de vecino o corrala lleno de niños, casi una infestación, de mequetrefes vestidos de harapos, sucios , violentos, ruidosos y canallas que siempre y a todas horas pululaban por el patio y los corredores de la casa.
Hay escenas muy pintorescas que refleja la forma de ser del español de entonces:
"Calla nena, que te doy un par de sopapos que te va a dejar lista"- le dice el novio/amante a su pareja.
"Aquí a Madrid se viene a ganar dinero en lo que sea, que esto no es el pueblo" -sentencia el veterano hermano, que ya llevaba viviendo en la capital varios años, a toda la familia de "paletos" recién llegados. Escribo paleto porque ese despectivo calificativo se dice varias veces en la película.
Nieves Conde consiguió un cine de autor que todavía es estudiado por los aficionados y especialistas como un ariete que rompió con aquel cine fofo y barato que entonces se hacía en nuestro país.
La miseria, antes y ahora es difícil de desterrar. Como esa familia de campesinos castellanos que regresan al pueblo, apabullados por les desgracias que sufrieron en Madrid pero con el honor herido cuando dice uno de ellos: "¿Qué pensarán en el pueblo cuando nos vean regresar sin alcanzar el éxito?".
A pesar de tener esta película más de medio siglo no tiene que envidiar a ninguna otra película italiana del mismo género.
Una familia de campesinos castellanos emigran a Madrid a principios de la década de los cincuenta para buscar un tipo mejor de vida de la que llevaban en su pueblo.
El director José Antonio Nieves Conde, que por cierto era falangista, supo plasmar esa ola de emigrantes patrios que buscaban mejorar sus vidas y alejarse de sus miserias que tanto sufrían los campesinos en toda España.
Nieves Conde, dirige con maestría esta película apoyada por una excelentes fotografía, fuerte, potente, con pronunciados claros y oscuros típico del cine en blanco y negro conseguida gracias al genial Sebastián Perea.
El cine neorrealista estaba en sus principios en nuestro país, después de un hartazgo de cine insulso y folclórico llegó "Surcos", razón por la cual la censura intentó que no se proyectara la película porque mostraba con demasiada crudeza las miserias que acosaban a los españoles, diez años después de acabada la guerra. Una miseria que el director supo reflejar con ese patio de vecino o corrala lleno de niños, casi una infestación, de mequetrefes vestidos de harapos, sucios , violentos, ruidosos y canallas que siempre y a todas horas pululaban por el patio y los corredores de la casa.
Hay escenas muy pintorescas que refleja la forma de ser del español de entonces:
"Calla nena, que te doy un par de sopapos que te va a dejar lista"- le dice el novio/amante a su pareja.
"Aquí a Madrid se viene a ganar dinero en lo que sea, que esto no es el pueblo" -sentencia el veterano hermano, que ya llevaba viviendo en la capital varios años, a toda la familia de "paletos" recién llegados. Escribo paleto porque ese despectivo calificativo se dice varias veces en la película.
Nieves Conde consiguió un cine de autor que todavía es estudiado por los aficionados y especialistas como un ariete que rompió con aquel cine fofo y barato que entonces se hacía en nuestro país.
La miseria, antes y ahora es difícil de desterrar. Como esa familia de campesinos castellanos que regresan al pueblo, apabullados por les desgracias que sufrieron en Madrid pero con el honor herido cuando dice uno de ellos: "¿Qué pensarán en el pueblo cuando nos vean regresar sin alcanzar el éxito?".
lunes, 27 de mayo de 2013
Teoría del abuso
Abusar: usar mal o con exceso de alguna cosa o situación.
Todos han (¿hemos?) caído alguna vez en el abuso: comer o beber en exceso, tontear o hacer el gilipollas en una reunión o fiesta, etc.
También hay abusos inocentes como aquel que vi un día en una oficina bancaria. Una anciana tosió en la cola de la caja, la empleada le dijo que tomara un caramelo que había en una cestilla sobre el mostrador. La vieja cogió un puñado de golosinas y se las metió en el bolso alegando que eran para sus nietos. Un claro ejemplo de abuso, a lo pobre, pero al fin y al cabo un abuso.
Hace años me contaron que los empleados de la C.S. de Electricidad tenían derecho a consumir gratis toda la energía eléctrica que necesitaran en sus hogares. Como era de esperar todos los artilugios de dichos empleados funcionaban con energía eléctrica, la cocina, el aire acondicionado, los radiadores en todas las habitaciones e incluso, aquí llegó el abuso, algunos empleados sacaron una extensión para algún familiar o vecino para que conectara algún que otro aparatejo. Hasta que la empresa notó un abuso excesivo y cortó ese privilegio obligando a sus empleados a abonar el recibo de la luz como cualquier otro ciudadano.
Otro abuso famoso fue el de aquella factoría de coches de un pueblo que vivía básicamente de esta empresa; los obreros solían coger bajas transitorias por enfermedad cada vez que llegaba el tiempo de la recolección de las aceitunas. Más del 40% de la plantilla "desaparecía" el tiempo necesario para trabajar en sus olivares.
Con esta rémora, cuando dicha factoría tuvo necesidad de reciclarse ningún empresario quiso hacerse cargo de la misma. Hasta que cerró la susodicha empresa industrial, todos abusaron hasta que aguantó la situación.
Y no hablemos del abuso que hubo, y todavía sigue pero en menor medida, con la seguridad social como el de aquel anciano que vivía solo y se dio cuenta que si era ingresado en un hospital comía gratis tres veces al día, veía televisión en su cuarto y podía pasear por el pasillo o el jardín del hospital. No quería el alta médica bajo ningún concepto, decía que estaba fatal de salud para seguir viviendo del cuento. Un claro caso de abuso.
Todavía hay mucho abuso en nuestra tierra, gente que se hacen los pobres para conseguir limosnas de la administración o de cualquier entidad.
La miseria incrustada en nuestra Comarca hace que la gente sea tremendamente astuta a la hora de abusar de cualquier sistema de ayudas.
Siempre se dijo que los poderosos abusan de su poder para enriquecerse sin trabajar mientras que los pobres abusan de todo aquello que les permitan para sobrevivir eludiendo si pueden el trabajo: haciéndose los enfermos o autolesiándose en sospechosos accidentes laborales, en definitiva, intentando abusar del sistema patriarcal del mal llamado estado de bienestar.
Todos han (¿hemos?) caído alguna vez en el abuso: comer o beber en exceso, tontear o hacer el gilipollas en una reunión o fiesta, etc.
También hay abusos inocentes como aquel que vi un día en una oficina bancaria. Una anciana tosió en la cola de la caja, la empleada le dijo que tomara un caramelo que había en una cestilla sobre el mostrador. La vieja cogió un puñado de golosinas y se las metió en el bolso alegando que eran para sus nietos. Un claro ejemplo de abuso, a lo pobre, pero al fin y al cabo un abuso.
Hace años me contaron que los empleados de la C.S. de Electricidad tenían derecho a consumir gratis toda la energía eléctrica que necesitaran en sus hogares. Como era de esperar todos los artilugios de dichos empleados funcionaban con energía eléctrica, la cocina, el aire acondicionado, los radiadores en todas las habitaciones e incluso, aquí llegó el abuso, algunos empleados sacaron una extensión para algún familiar o vecino para que conectara algún que otro aparatejo. Hasta que la empresa notó un abuso excesivo y cortó ese privilegio obligando a sus empleados a abonar el recibo de la luz como cualquier otro ciudadano.
Otro abuso famoso fue el de aquella factoría de coches de un pueblo que vivía básicamente de esta empresa; los obreros solían coger bajas transitorias por enfermedad cada vez que llegaba el tiempo de la recolección de las aceitunas. Más del 40% de la plantilla "desaparecía" el tiempo necesario para trabajar en sus olivares.
Con esta rémora, cuando dicha factoría tuvo necesidad de reciclarse ningún empresario quiso hacerse cargo de la misma. Hasta que cerró la susodicha empresa industrial, todos abusaron hasta que aguantó la situación.
Y no hablemos del abuso que hubo, y todavía sigue pero en menor medida, con la seguridad social como el de aquel anciano que vivía solo y se dio cuenta que si era ingresado en un hospital comía gratis tres veces al día, veía televisión en su cuarto y podía pasear por el pasillo o el jardín del hospital. No quería el alta médica bajo ningún concepto, decía que estaba fatal de salud para seguir viviendo del cuento. Un claro caso de abuso.
Todavía hay mucho abuso en nuestra tierra, gente que se hacen los pobres para conseguir limosnas de la administración o de cualquier entidad.
La miseria incrustada en nuestra Comarca hace que la gente sea tremendamente astuta a la hora de abusar de cualquier sistema de ayudas.
Siempre se dijo que los poderosos abusan de su poder para enriquecerse sin trabajar mientras que los pobres abusan de todo aquello que les permitan para sobrevivir eludiendo si pueden el trabajo: haciéndose los enfermos o autolesiándose en sospechosos accidentes laborales, en definitiva, intentando abusar del sistema patriarcal del mal llamado estado de bienestar.
lunes, 29 de abril de 2013
La necesidad del disfraz
El ser humano en su estado natural, completamente desnudo, apenas vale un ardite, excepto aquellos hombres y mujeres que poseen cuerpos esculturales.
El hombre necesita un disfraz para diferenciarse, hacerse el importante, medrar, disimular y asustar.
El cómico Gila decía que un general sin uniforme era un hombre bajito y barrigón que en casa no mandaba nada, sin embargo cuando se disfrazaba y se colgaba sus medallas todo el mundo temblaba excepto, por supuesto, su esposa.
Hay miles de disfraces que realzan nuestra personalidad, y que sin ellos no seríamos nadie. Un magistrado en la playa en bañador puede pasar como el tío que vende los helados, sin embargo cuando se disfraza con esa solemne toga impone.
Recuerdo aquellos carnavales casi prohibidos de épocas pasadas cuando cantidad de hombres se disfrazaban de mujeres y corrían por las calles de Cádiz o de Jerez huyendo de los palos de los guardias. ¿Por qué se travestían esos hombres? No todos eran maricas, la mayoría de ellos lo hacían sencillamente para divertirse o quizá para desear ser mirados, durante unos minutos, como algo bello y frágil, como una mujer, según el concepto estético de aquellos tiempos.
Andrés, un pastor analfabeto de cabras fue "enchufado" por un cacique de un pueblo granadino para que trabajara como recogedor de basura en la capital. Tal era el orgullo de este pobre hombre por poder lucir el disfraz de basurero que él no se lo quitaba cuando paseaba por su pueblo en sus días libres. Sentían que ese disfraz o uniforme le daba prestigio.
En el medio rural también le gusta disfrazarse las personas, sobre todo en las bodas y en los bautizos. Campesinos que visten trajes que los encorsetan, los agobian y lo peor, con esas corbatas que les ahogan; mujeres rollizas de caras rústicas que intentan remedar, con su atrezzo, a algunas "famosas" de las revistas del corazón pero que a ellas le sientan fatal.
No olvidemos a ese portero o conserje de un hotel de lujo que llenos de galones y cordones y otras parafernalias mira por encima del hombro al chico de los repartos.
Los ingleses, que eran muy listos, cuando tenían colonias en Africa, para controlar los sitios remotos escogían al mas listillo de los nativos y le daban una gorra de plato y un bastoncillo y lo nombraba aguacil y representante de su majestad. El hombrecillo al verse así disfrazado se sentía un dios.
En la vida sencilla también nos disfrazamos. Cuando vestimos un elegante traje y nos calzamos unos bonitos zapatos ingleses nos sentimos más seguro que cuando vamos vestido con un horrible chandal y unas zapatillas de badana.
¿Es necesario el disfraz? Claro que sí, da seguridad e importancia a quien lo lleva, desde el antidisturbio que parece un robocop y asusta un rato hasta el alto dignatario eclesial, vestido con las ropas talares ceremoniales, que semeja a un rey medieval, hasta el simple guarda que se cree alguien cuando vigila la finca del marqués.
El hombre necesita un disfraz para diferenciarse, hacerse el importante, medrar, disimular y asustar.
El cómico Gila decía que un general sin uniforme era un hombre bajito y barrigón que en casa no mandaba nada, sin embargo cuando se disfrazaba y se colgaba sus medallas todo el mundo temblaba excepto, por supuesto, su esposa.
Hay miles de disfraces que realzan nuestra personalidad, y que sin ellos no seríamos nadie. Un magistrado en la playa en bañador puede pasar como el tío que vende los helados, sin embargo cuando se disfraza con esa solemne toga impone.
Recuerdo aquellos carnavales casi prohibidos de épocas pasadas cuando cantidad de hombres se disfrazaban de mujeres y corrían por las calles de Cádiz o de Jerez huyendo de los palos de los guardias. ¿Por qué se travestían esos hombres? No todos eran maricas, la mayoría de ellos lo hacían sencillamente para divertirse o quizá para desear ser mirados, durante unos minutos, como algo bello y frágil, como una mujer, según el concepto estético de aquellos tiempos.
Andrés, un pastor analfabeto de cabras fue "enchufado" por un cacique de un pueblo granadino para que trabajara como recogedor de basura en la capital. Tal era el orgullo de este pobre hombre por poder lucir el disfraz de basurero que él no se lo quitaba cuando paseaba por su pueblo en sus días libres. Sentían que ese disfraz o uniforme le daba prestigio.
En el medio rural también le gusta disfrazarse las personas, sobre todo en las bodas y en los bautizos. Campesinos que visten trajes que los encorsetan, los agobian y lo peor, con esas corbatas que les ahogan; mujeres rollizas de caras rústicas que intentan remedar, con su atrezzo, a algunas "famosas" de las revistas del corazón pero que a ellas le sientan fatal.
No olvidemos a ese portero o conserje de un hotel de lujo que llenos de galones y cordones y otras parafernalias mira por encima del hombro al chico de los repartos.
Los ingleses, que eran muy listos, cuando tenían colonias en Africa, para controlar los sitios remotos escogían al mas listillo de los nativos y le daban una gorra de plato y un bastoncillo y lo nombraba aguacil y representante de su majestad. El hombrecillo al verse así disfrazado se sentía un dios.
En la vida sencilla también nos disfrazamos. Cuando vestimos un elegante traje y nos calzamos unos bonitos zapatos ingleses nos sentimos más seguro que cuando vamos vestido con un horrible chandal y unas zapatillas de badana.
¿Es necesario el disfraz? Claro que sí, da seguridad e importancia a quien lo lleva, desde el antidisturbio que parece un robocop y asusta un rato hasta el alto dignatario eclesial, vestido con las ropas talares ceremoniales, que semeja a un rey medieval, hasta el simple guarda que se cree alguien cuando vigila la finca del marqués.
sábado, 27 de abril de 2013
Si el comunismo fracasó, el capitalismo se gangrenó
El fracaso del comunismo marxista
F. Hölderlin dijo: "Lo que ha hecho siempre el Estado un infierno sobre la tierra es precisamente que el hombre ha intentado hacer de dicho Estado un paraíso. Obligar a vivir a un ser humano en una fe que para otros es sublime es aún más infierno que la esclavitud física".
Existen miles de "justificaciones" para señalar la caída de la doctrina marxista: una baja productividad de los obreros (al no encontrar ningún tipo de recompensa a su trabajo el obrero tiende a la desidia) y a un exceso de una burocracia de partido, con abundancia de funcionarios inútiles y de una economía tan rígida que fueron incapaces de competir en el mercado internacional que se quiera o no, es la base de la prosperidad de cualquier país. Un país con exportaciones pobres es un país pobre.
Tampoco hay que olvidar una falta de entusiasmo entre los ciudadanos de los países comunistas motivada cuando estos veían que los cuadros (los dirigentes) vivían mucho mejor que ellos propiciando una relajación de esta doctrina. La población buscó una evasión a través de un alcoholismo generalizado que desembocó en un cruel maltrato familiar. La escasez y el hambre hace que el "cabeza de familia" descargue sus iras contra la esposa e hijos.
En definitiva, los ciudadanos de todos los países que sufrieron la llamada dictadura del proletariado cumplieron la profecía de Hume: "Es raro que una libertad, cualquiera que sea, se pierda de una vez"
Creemos que todo ser sometido piensa siempre en la libertad, que más tarde o temprano llegará.
La gangrena del sistema capitalista.
Aunque todavía el capitalismo, tal como lo conocemos, no ha fracasado plenamente si podemos afirmar que está en fase de descomposición, de gangrenación.
El capitalismo neoliberal otorga unas prioridades a los intereses del capital más que a una necesidad de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de una mayoría de la población ignorando una reproducción de la vida humana en una simbiosis con su entorno planetario. Este capitalismo actual que padecemos, más que disfrutamos, obliga a crear programas de rescate de empresas y sus monopolios y oligopolios en respaldo al proceso de concentración y centralización del capital global existente olvidando crear puestos de trabajo para que el 92% de la población asalariada mundial pueda vivir con dignidad y en armonía con lo que le rodea.
España es un perfecto laboratorio para analizar esta gangrena capitalista infectada por un único virus: el dinero.
No hay que tener una mente muy despejada para comprobar como esos españoles que gozan de algún poder están allí por un único motivo: para robar, estafar y engañar y ganar dinero con rapidez y fácilmente. Hay ejemplos claros, desde miembros de la Casa Real, pasando por altos cargos políticos y empresarios hasta llegar al desgraciado peón que trabaja en negro cuando puede a la vez que cobra el paro. España está infectada por una inmoralidad que nos afecta, en mayor o menor grado, a todos.
¿Qué sistema político podría suceder al ya caduco socialismo/comunismo o al enfermizo y corrupto capitalismo? Eso que lo digan los mal llamados "sabios" y los exegetas de las ciencias sociales. Que para eso les pagan.
Una referencia bíblica. Jeremías 17:9 "Porque la raíz de todo los males es el amor al dinero"
F. Hölderlin dijo: "Lo que ha hecho siempre el Estado un infierno sobre la tierra es precisamente que el hombre ha intentado hacer de dicho Estado un paraíso. Obligar a vivir a un ser humano en una fe que para otros es sublime es aún más infierno que la esclavitud física".
Existen miles de "justificaciones" para señalar la caída de la doctrina marxista: una baja productividad de los obreros (al no encontrar ningún tipo de recompensa a su trabajo el obrero tiende a la desidia) y a un exceso de una burocracia de partido, con abundancia de funcionarios inútiles y de una economía tan rígida que fueron incapaces de competir en el mercado internacional que se quiera o no, es la base de la prosperidad de cualquier país. Un país con exportaciones pobres es un país pobre.
Tampoco hay que olvidar una falta de entusiasmo entre los ciudadanos de los países comunistas motivada cuando estos veían que los cuadros (los dirigentes) vivían mucho mejor que ellos propiciando una relajación de esta doctrina. La población buscó una evasión a través de un alcoholismo generalizado que desembocó en un cruel maltrato familiar. La escasez y el hambre hace que el "cabeza de familia" descargue sus iras contra la esposa e hijos.
En definitiva, los ciudadanos de todos los países que sufrieron la llamada dictadura del proletariado cumplieron la profecía de Hume: "Es raro que una libertad, cualquiera que sea, se pierda de una vez"
Creemos que todo ser sometido piensa siempre en la libertad, que más tarde o temprano llegará.
La gangrena del sistema capitalista.
Aunque todavía el capitalismo, tal como lo conocemos, no ha fracasado plenamente si podemos afirmar que está en fase de descomposición, de gangrenación.
El capitalismo neoliberal otorga unas prioridades a los intereses del capital más que a una necesidad de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de una mayoría de la población ignorando una reproducción de la vida humana en una simbiosis con su entorno planetario. Este capitalismo actual que padecemos, más que disfrutamos, obliga a crear programas de rescate de empresas y sus monopolios y oligopolios en respaldo al proceso de concentración y centralización del capital global existente olvidando crear puestos de trabajo para que el 92% de la población asalariada mundial pueda vivir con dignidad y en armonía con lo que le rodea.
España es un perfecto laboratorio para analizar esta gangrena capitalista infectada por un único virus: el dinero.
No hay que tener una mente muy despejada para comprobar como esos españoles que gozan de algún poder están allí por un único motivo: para robar, estafar y engañar y ganar dinero con rapidez y fácilmente. Hay ejemplos claros, desde miembros de la Casa Real, pasando por altos cargos políticos y empresarios hasta llegar al desgraciado peón que trabaja en negro cuando puede a la vez que cobra el paro. España está infectada por una inmoralidad que nos afecta, en mayor o menor grado, a todos.
¿Qué sistema político podría suceder al ya caduco socialismo/comunismo o al enfermizo y corrupto capitalismo? Eso que lo digan los mal llamados "sabios" y los exegetas de las ciencias sociales. Que para eso les pagan.
Una referencia bíblica. Jeremías 17:9 "Porque la raíz de todo los males es el amor al dinero"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)