viernes, 26 de julio de 2013

Cuando las religiones desunen a los ciudadanos

Todas las religiones son, en el fondo, unas normas de conductas morales y éticas que, por lo general, si no se toman muy al pie de la letra, pueden ayudar a la convivencia entre los seres humanos.
Lo peor de cualquier religión es cuando surgen interpretaciones particularistas surgidas por cerebros recalentados e ignaros que tergiversan las doctrinas de dichas religiones para entresacar absurdas ideas fundamentalistas.
En la pasada Orange Order Parade de Belfast se liaron a mamporrazos protestantes, policías y católicos por el mero hecho de ser de diferentes religiones. Esto sucedió en un país tan desarrollado como Inglaterra, más bien en una colonia inglesa enclavada vergonzosamente en Irlanda del Norte.
Los pakistaníes (musulmanes) y los hindúes nunca se llevaran bien por mor a tener diferentes religiones así como los palestinos y los judíos, los chechenos y los rusos, etc.

Todas las religiones practicadas en nuestra Europa que no tienen sus raíces en la tradición cristiana occidental chocan, antes o después, frontalmente con un europeísmo que se ve frenado por la avalancha de culturas y religiones exógenas.   

Si el comunismo fue en la época de la guerra fría un terrible monstruo a temer la deseuropaciación que sufre el continente más desarrollado y culto del mundo es progresiva debido a la oxidación de la moral de sus habitantes y por la dejadez y mediocridad de sus gobernantes que evitan enfrentarse a una realidad evidente.


sábado, 29 de junio de 2013

The Blogmaster's Opinion

Como estamos en julio le dí vacaciones al blogger y en lugar de su Opinión ponemos un extracto de un artículo leído en El Mundo, escrito por el don Luis María Ansón:

De asco, la política como negocio.

"La política es la vocación de sacrificarse en el gobierno del pueblo. A lo largo de mi dilatada vida profesional -escribe el Sr. Ansón- he conocido a muchos políticos  españoles admirables. No se puede generalizar sobre la corrupción. Nuestra clase política no está encanallada en la carroña. Lo que le caracteriza no es la corrupción sino la mediocridad.
Al verse instalado  en cargos suculentos en los que manejan presupuestos multimillonarios, esas personas ignaras y torpes suelen caer en la mentalidad del "nouveau rich" y se dedican al derroche y la suntuosidad. A la política española se incorporan personas de terceras y cuartas filas, gentes sin preparación, sin oficio ni beneficio, que no encontrarían trabajo en la empresa privada. Además, algunos se afanan por forrarse los bolsillos robando descaradamente. El cáncer de los emponzoñados amenaza ya con la metástasis.
Da asco como los partidos políticos están convirtiendo la política en un negocio. La opinión pública está harta de tanto fango, de tanto soborno, de tantos personajes envilecidos dedicados al unto y a la podredumbre del basurero.
Las empresas, los entes, las fundaciones, las instituciones, los informes, etc. creados por los partidos políticos no son otra cosa que el pretexto para financiar con dinero público colocaciones, puestos de trabajo, para sus parientes, amiguetes y paniaguados con cargos innecesarios en los que no se da un palo al agua.
La misma Administración ha pasado en treinta años de 700.000 funcionarios y empleados a 3.200.000 La mayor parte de estos elegidos a dedo por el capricho o el nepotismo del político de turno.
Nuestros dirigentes políticos, con las debidas excepciones, siguen dilapidando impasibles el dinero de todos, viviendo como duques del siglo XVII. Todos ellos aborrecen oír la ley de regeneración democrática: "Ningún partido político, ningún sindicato, podrá gastar un euro más de lo que ingresa a través de las cuotas de sus afiliados".

"Mirando a Venus" subscribe lo escrito por el prestigioso académico y periodista don  Luis María Ansón. Son verdades como lunas que todos los españoles de a pie nos tragamos a diario. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Génesis y triunfo de un artista

Un cuento basado en hechos reales

La familia Roquedales, en el tiempo que transcurre esta historia, era de las más ricas de España. 
Don Alberto Roquedales era un magnate de la construcción y propietario de una naviera y de las mejores agencias de viajes del país. Tenía tres hijos, dos de ellos trabajaban en el grupo empresarial pero el mayor, algo retrasadillo, no quería trabajar en nada, quería ser artista, quería ser un pintor como Miró, Dalí o Picasso.

Julito tenía 27 años de edad y era el inútil del clan Roquedales. 
Había que tomar una decisión antes que Julito cayera en la imbecilidad propia del inane. Don Alberto habló a solas con su hijo y le preguntó si de verdad quería ser pintor. El chico contestó que sí, que era lo que más deseaba. Está bien -concluyó el padre- te echaré una mano en tu carrera artística.

Las mejor empresa de publicidad y de relaciones públicas del país fue seleccionada por Don Alberto para que preparara una estrategia para introducir, por la puerta grande, a su hijo en el mundo del arte. Se estudió varias posibilidades pero la más viable fue la que sugirió el jefe de división de la empresa contratada. 
 En Milán se celebraría, en unos meses, una bienal de pintura "ArtisMagna" donde suelen participar los mejores pintores de Europa. Ganando el primer premio lanzaría a la fama a Julito o Yuli, como solía firmar en sus ridículos cuadritos.
La operación le costaría a don Alberto veinte millones de pesetas. Era lo que costaba comprar el primer premio para su hijo, pero seguro que sería el trampolín perfecto.

"El artista español Yuli obtiene el primer premio de pintura en la bienal de Milán. La próxima semana será recibido en la Zarzuela por S.M." Esta era la cabecera del diario de más tirada de la nación. Ni que decir tiene que a Yuli le llovieron los encargos. Todas las celebreties, nuevos ricos, diputaciones y  altos cargos políticos deseaban tener una obra de Yuli, daba prestigio.

Yuli ya roza los 60 años y sigue siendo un pintor famoso y muy cotizado que vende sus trabajos exclusivamente a través de un marchante italiano afincado en Milán. A veces tiene pesadillas y sueña que es un muchacho introvertido incapaz de dibujar un velero sobre un mar de azulete.

El fracaso del igualitarismo en España

En nuestro país se confundió la equidad ante la Sociedad  con un igualitarismo utópico e imposible, que confundió al pueblo, a las bases, como antes se decía, con una demagogia trasnochada y un surgimiento de mendicidad desmedida entre la mayoría de los españoles. 

Pero no, siempre existió en nuestra patria una clara división de clases sociales delimitadas por definidas líneas que sirvieron de fronteras para separar los diferentes estamentos. Ante de la democracia, en la democracia y en el posmodernismo democrático.

Esta misma clase media a la que pertenecemos el 70% de los españoles está subdividida en grandes grupos sociales.

1) Una Nueva Clase Media ( confundida a veces con la clase alta) constituida por directores y profesionales de alto nivel. Por directivos y profesionales de nivel medio y bajo. Por empleados y funcionarios de cuello blanco de nivel alto, por supervisores, jefes y técnicos de rango intermedio.

2) Una Vieja Clase Media formada por pequeños empleados y autónomos no agrícolas y por los propietarios agrícolas que viven de las rentas de sus fincas. 

3) Un Nuevo Proletariado formado por trabajadores de los servicios y funcionarios de bajo nivel, por comerciantes y tenderos de bajo nivel y por aquellos que fueron excluidos del mercado del trabajo por cualquier motivo (enfermedades, taras físicas, discriminación racial, etc.) y también por parados de larga duración.

4) Una Vieja Clase Obrera formada por trabajadores manuales cualificados en activo y por trabajadores no cualificados en activo.

Todavía hay sociólogos del trabajo que usan el término de lumpemproletariado para designar a las personas que viven por debajo del propio proletariado (automarginados, los filodelincuentes, los delincuentes de poca monta y toda ese submundo de inadaptados sociales).


Debido a la actual Recesión económica se ha comprobado que una alto porcentaje de españoles han bajado varios escalones en su estatus social. De clase media alta a la media-media y de la media baja a la pobreza más calamitosa.

Nos nos engañemos, no somos iguales para nada. Hay diferencias notables por el tipo de trabajo que realizamos, por la cultura que poseemos o por la calidad de vida que seamos capaces de disfrutar.   Nada es como "ellos" pretenden que seamos, sino somos lo que somos. Cada oveja con su pareja. Y cada cual en su clan. No hay remedio. Se sube de nivel social con dificultad y se baja con extrema facilidad.



viernes, 31 de mayo de 2013

El Gran Mammón quiere destruir la Sanidad Pública en España

De las muchas barbaridades que impunemente está llevando a cabo este dasalmado sistema capitalista una de ellas es el intento de eliminar la Sanidad Pública tal como la conocemos hoy día.

El sistema social español funcionó bien durante las últimas décadas de la dictadura, durante la transición democrática y casi hasta nuestros días hasta que el PP en el poder, aprovechando que es el partido que tiene más votantes, utilizó el juego circense de un sistema democrático voluble y caprichoso y tan hispano para intentar desmontar un derecho constitucional y acabar por una vez con el INSALUD, el INSERSO,  el INSS , el  ISM o el mismo Sunsucordan  (Subsum corda) si es necesario.

Por muchas presiones que el actual gobierno central español soporte de la UE y de las empresas privadas relacionadas con la salud sería un disloque privatizar parcial o totalmente la sanidad pública como ya sucede en algunas Comunidades Autónomas.
Ya se experimentó en el año 1998 en un hospital público de una ciudad de Valencia con una privatización que resultó, después de cinco años perviviendo malamente, un rotundo fracaso a tal extremo que pidieron un rescate a la Generalidad valenciana para salir del caos en el que habían caído.

El partido actual en el gobierno de la nación, el PP, usando como fulcro la FAES, elaboró un documento para hacer palanca y desmontar toda la sanidad pública tal como la conocemos.  Todavía está en el empeño de preparar un suculento negocio para hacer ganar dinero a las empresas privadas del sector y en general al mundo financiero que se inmiscuya en este tema.

Me produce estupefacción comprobar como algunos médicos y otro personal sanitario de Andalucía critican y ponen en duda la correcta labor del SAS sin mirar hacia atrás y comprobar como lo está pasando sus colegas en la Comunidad de Madrid. Allí el personal sanitario es tratado como simples tenderos o mancebos no cualificados; para muestra tenemos el caso de aquel hospital público de Majadahonda que se privatizó y a las pocas semanas echaron a la calle a 220 empleados y a 180 internos.

El intento de la privatización de la sanidad pública es un dislate, venga de donde venga, sea del PP o del KK, es y será una monstruosidad antisocial que perjudicará a las clases menos favorecidas: un 80% de los españoles.
 Sin demagogia alguna y sin esperar favoritismos de sayones políticos  debemos, todos los andaluces, estar agradecidos a la Junta de Andalucía por mantener un SAS envidiable para otras Comunidades Autónomas e incluso que sirve de referente para otros países extranjeros.

El Gran Mammón ( el dios-diablo de la avaricia y del dinero) debe ser desterrado para dar paso al Dios del amor, de la ayuda mutua y del soporte hacia los menos favorecidos.

martes, 28 de mayo de 2013

CINE CLASICO ESPAÑOL

Surcos  (1951)

A pesar de tener esta película más de medio siglo  no tiene que envidiar a ninguna otra película italiana del mismo género.
Una familia de campesinos castellanos emigran a Madrid a principios de la década de los cincuenta para buscar un tipo mejor de vida de la que llevaban en su pueblo. 

El director José Antonio Nieves Conde, que por cierto era falangista, supo plasmar esa ola de emigrantes patrios que buscaban  mejorar sus vidas y alejarse de sus miserias  que tanto sufrían los campesinos en toda España.
Nieves Conde, dirige con maestría esta película apoyada por una excelentes fotografía, fuerte, potente, con pronunciados claros y oscuros típico del cine en blanco y negro conseguida gracias al genial Sebastián Perea.

El cine neorrealista estaba en sus principios en nuestro país, después de un hartazgo de cine insulso y folclórico llegó "Surcos",  razón por la cual la censura intentó que no se proyectara la película porque mostraba con demasiada crudeza las miserias que acosaban a los españoles, diez años después de acabada la guerra. Una miseria que el director supo reflejar con ese patio de vecino o corrala lleno de niños, casi una infestación, de mequetrefes vestidos  de harapos, sucios , violentos, ruidosos y canallas que siempre y a todas horas pululaban por el patio y los corredores de la casa.  

Hay escenas muy pintorescas que  refleja la forma de ser del español de entonces:
"Calla nena, que te doy un par de sopapos que te va a dejar lista"- le dice el novio/amante a su pareja.
"Aquí a Madrid se viene a ganar dinero en lo que sea, que esto no es el pueblo" -sentencia el veterano hermano, que ya llevaba viviendo en la capital varios años, a toda la familia de "paletos" recién llegados.  Escribo paleto porque ese despectivo calificativo se dice varias veces en la película.

Nieves Conde consiguió un cine de autor que todavía es estudiado por los aficionados y especialistas como un ariete que rompió con aquel cine fofo y barato que entonces se hacía en nuestro país.

La miseria, antes y ahora es difícil de desterrar. Como esa familia de campesinos castellanos que regresan al pueblo, apabullados por les desgracias que sufrieron en Madrid pero con el honor herido cuando dice uno de ellos: "¿Qué pensarán en el pueblo cuando nos vean regresar sin alcanzar el éxito?". 

lunes, 27 de mayo de 2013

Teoría del abuso

Abusar: usar mal o con exceso de alguna cosa o situación.

Todos han (¿hemos?) caído alguna vez en el abuso: comer o beber en exceso, tontear o hacer el gilipollas en una reunión o fiesta, etc.
También hay abusos inocentes como aquel que vi un día en una oficina bancaria. Una anciana tosió en la cola de la caja, la empleada le dijo que tomara un caramelo que había en una cestilla  sobre el mostrador. La vieja cogió un puñado de golosinas y se las metió en el bolso alegando que eran para sus nietos. Un claro ejemplo de abuso, a lo pobre, pero al fin y al cabo un abuso. 

Hace años me contaron que los empleados de la C.S. de Electricidad tenían derecho a consumir gratis toda la energía eléctrica que necesitaran en sus hogares. Como era de esperar todos los artilugios de dichos empleados funcionaban con energía eléctrica,  la cocina, el aire acondicionado, los radiadores  en todas las habitaciones e incluso, aquí llegó el abuso, algunos empleados sacaron una extensión para algún familiar o vecino para que conectara algún que otro aparatejo. Hasta que la empresa notó un abuso excesivo y cortó ese privilegio obligando a sus empleados a  abonar el recibo de la luz como cualquier otro ciudadano.

Otro abuso famoso fue el de aquella factoría de coches de un pueblo que vivía básicamente de esta empresa; los obreros solían coger bajas transitorias por enfermedad cada vez que llegaba el tiempo de la recolección de las aceitunas. Más del 40% de la plantilla "desaparecía" el tiempo necesario para trabajar en sus olivares.
Con esta rémora, cuando dicha factoría tuvo necesidad de reciclarse ningún empresario quiso hacerse cargo de la misma. Hasta que cerró la susodicha empresa industrial, todos abusaron hasta que aguantó la situación.

Y no hablemos del abuso que hubo, y todavía sigue pero en menor medida, con la seguridad social como el de aquel  anciano que vivía solo y se dio cuenta que si era ingresado en un hospital comía gratis tres veces al día, veía televisión en su cuarto y podía pasear por el pasillo o el jardín del hospital. No quería el alta médica bajo ningún concepto, decía que estaba fatal de salud para seguir viviendo del cuento. Un claro caso de abuso.

Todavía hay mucho abuso en nuestra tierra, gente que se hacen los pobres para conseguir limosnas de la administración o de cualquier entidad. 
La miseria incrustada en nuestra Comarca hace que la gente sea tremendamente astuta a la hora de abusar de cualquier sistema de ayudas.

Siempre se dijo que los poderosos abusan de su poder para enriquecerse sin trabajar mientras que los pobres abusan de todo aquello que les permitan para sobrevivir eludiendo si pueden el trabajo: haciéndose los enfermos o autolesiándose en sospechosos accidentes laborales, en definitiva, intentando abusar del sistema patriarcal del mal llamado estado de bienestar.