Hace no mucho visité un país llamado Espín a través de una ONG que intentaba aclarar un fenómeno nunca antes visto: una epidemia de eutrapelia que devastaba a su población sin respetar a pobres ni a ricos, ni a grandes ni a chicos, ni a políticos ni a mercanchifles. Todas los infectados propendía hacia un nuevo tipo de conducta personal basada en un exquisita educación y en el buen gusto en sus hábitos de vida.
En el contexto geográfico mundial Espín era considerada como una nación sin penas ni glorias. Antes tuvo un pasado brillante que sirvió de arquetipo para la creación de otras culturas y países. Pero con el paso del tiempo, sin saber las causas, este bello país cayó en una mórbida degradación que a modo de metáfora literaria le sucedió lo que a Gregorio Samsa que se levantó de la cama con la forma de un gran insecto, de una cucaracha horrible.
Espín, un país cuyos habitantes tuvieron fama de nobles, de caballeros, pulcros en el trato, hacendosos y poseedores de otras virtudes que cayeron en la degeneración, como una manzana agusanada por la intemperie y que poco a poco, se precipitaron por el barranco de la avaricia, del engaño, de la corrupción, de la estulticia, del robo y de la chabacanería colectiva hasta que apareció este virus, el de la eutrapelia que matamorfoseó a sus habitantes a la inversa que el personaje kafkiano: todos los espinianos pedían las cosas por favor y decían gracias, se hablaba de usted en señal de respeto, se trataban entre sí con la máxima cortesía. El arte de la cortesía y de la buena crianza llegó con la eutrapelia, con este virus tan beneficioso. Con esta epidemia tan esperada y necesitada.
domingo, 29 de diciembre de 2013
jueves, 26 de diciembre de 2013
LA INFANTONA
Una mujer que triunfó en la vida usando su seso más que su sexo.
Aquella fornida jornalera andaluza de cuerpo hermoso con redondeados brazos, poderosos muslos y prominentes caderas se cansó de su miserable vida arrancando garbanzos, segando el trigo en las enormes fincas de los señoritos y viviendo en el chozo familiar rodeada de miserias y escaseces y sin meditar demasiado decidió que su suerte tenía que cambiar. Ahorró lo suficiente para pagarse un viaje en tren a Madrid donde trabajaría de sirvienta; los tiempos cambiaban en aquellos tiempos, finales del siglo XIX y ella tenían que ir a la par con las circunstancias.
Carmela o Carmelilla como era llamada la jornalera trabajó de sirvienta en la casa de una rancia familia madrileña pero ganaba menos aún que en el campo. Ella quería más. Una amiga, criada en otra casa burguesa, le habló sobre unos juergas que de vez en cuando montaban unos señoritos donde se bebía, se cantaba y se retozaba. Carmela fue a una, a dos y a varias fiestas hasta que encontró a un crápula de buenos modales que quedó prendado de sus especiales habilidades (?).
Ese caballero juerguista resultó ser el duque de Galliera que se encaprichó en cuerpo y alma de ella. Nadie supo como fue encandilado don Antonio de Orleans y Borbón, casado con la infanta doña Eulalia, hija del rey Alfonso XII.
A Carmela, ahora se hacía llamar Carmen, le encantaba el lujo y el vivir a lo grande: el infante don Antonio duque de Galliera la prodigaba de regalos fastuosos hasta donarle un lujoso palacete en París.
Como el infante residía en Sanlúcar de Barrameda allí se llevó a su querida construyéndola un palacete en la Plaza del Cabildo. Carmen quiso codearse con la aristocracia sanluqueña pero ésta no la aceptó y la llamaban despectivamente la Infantona.
Por otra parte, doña Eulalia, la esposa de don Antonio era incapaz de quitar de la cabeza a su marido su relación con Carmen y evitar así que parte del patrimonio familiar pasara a manos de la Infantona.
Por su parte Carmen consiguió de su amante las propiedades de las hermosas fincas de El Botánico y El Maestre así como valiosos muebles y tapices y lo peor de todo de las joyas, dinero y valores bancarios que ella, bien asesorada, depositaba en bancos extranjeros. La Infantona también consiguió que el propio Benlliure le erigiera un mausoleo en una iglesia de su pueblo natal y ya en la cima consiguió que el duque se gastara una fortuna para conseguirle un título nobiliario, el de la II Vizcondesa de Termens.
La relación de amantes duró 20 años hasta que la infanta doña Eulalia y sus hijos mayores pudieron inhabilitar a don Antonio que se refugió en París con un criado viejo y una modesta pensión. Murió casi en la miseria en aquella ciudad en 1930.
La Infantona se trasladó a vivir a una lujosa casa de su pueblo, Cabra de Córdoba, donde vivió como una verdadera señorona, haciendo obras de caridad y creando una fundación con su vizcondado.
Carmelilla Giménez, jornalera andaluza años antes, era doña Carmen Giménez-Flores Brito y Mill II Vizcondesa de Termens.
Murió en su pueblo en el año 1938.
martes, 24 de diciembre de 2013
La mujer del pescadero
Luisa se casó con Paco por amor y también porque ambos eran del mismo pueblo. Eran elementales, muy básicos y solo querían existir. Con el tiempo sus caminos se bifurcaron poco a poco: Luisa se sumergió en un mundo de belleza espiritual, en esa fantasía tan necesaria para soportar la rahez de una vida materialista y rutinaria mientras que Paco se obstinaba en ganar dinero y más dinero con su pescadería, que por cierto era la mejor del mercado de abastos.
"Yo no se lo que busco eternamente
en la tierra, en el aire y en el cielo;
yo no se lo que busco, pero es algo
que perdí no se cuando y que no encuentro"
Así pensaba Luisa mientras que su marido le explicaba el plan que tenía para abrir una sucursal de su pescadería junto al ayuntamiento, su mente divagaba mientras sonreía estúpidamente a Paco, sus pensamientos flotaba entre una nebulosa intentando encontrar una belleza espiritual que tanto necesitaba.
"Poniéndola en esperanza
de aquello que esperaba;
allí me hirió el amor
y el corazón me recaba"
Pero no, por mucha imaginación que le echara, por mucha metafísica que ella buscara en su relación con su esposo existía un escollo insuperable que ella aceptaba para poder vivir relativamente bien aunque odiara a su propia cobardía.
Una vez que Luisa tomaba una relajante ducha de agua tibia notó y palpó entre sus ingles una escama de pescado, con repulsión la tiró lejos de si y recordó aquella poesía:
"Te odio...¿por qué me amas?
secreto es este el más triste
y misterioso del alma"
"Yo no se lo que busco eternamente
en la tierra, en el aire y en el cielo;
yo no se lo que busco, pero es algo
que perdí no se cuando y que no encuentro"
Así pensaba Luisa mientras que su marido le explicaba el plan que tenía para abrir una sucursal de su pescadería junto al ayuntamiento, su mente divagaba mientras sonreía estúpidamente a Paco, sus pensamientos flotaba entre una nebulosa intentando encontrar una belleza espiritual que tanto necesitaba.
"Poniéndola en esperanza
de aquello que esperaba;
allí me hirió el amor
y el corazón me recaba"
Pero no, por mucha imaginación que le echara, por mucha metafísica que ella buscara en su relación con su esposo existía un escollo insuperable que ella aceptaba para poder vivir relativamente bien aunque odiara a su propia cobardía.
Una vez que Luisa tomaba una relajante ducha de agua tibia notó y palpó entre sus ingles una escama de pescado, con repulsión la tiró lejos de si y recordó aquella poesía:
"Te odio...¿por qué me amas?
secreto es este el más triste
y misterioso del alma"
martes, 26 de noviembre de 2013
CINE
Capitán Phillips
Director: Paul Greengrass (2013)
Tom Hanks borda el papel del capitán de la marina mercante americano Richard Phillips cuando su barco portacontenedores fue abordado por unos desharrapados piratas somalíes armados con Kalashnikov y lanzas granada.
Una película basada en hechos reales y edulcorada para el cine. La verdad fue que el capitán Phillips fue un hombre valiente que se ofreció de rehén a los piratas para evitar que nadie de la tripulación sufriera daños. Sucedió en el año 2009 y la película es hiperrealista con una genial interpretación, como se ha dicho, de un soberbio Tom Hanks.
El director Greengrass supo meternos tensión en los 40 minutos primeros del film cuando los marineros se afrentan al abordaje de estos salvajes solo con chorros de agua a presión.
Creo que Tom Hanks es el actor ideal para representar al americano medio del siglo XXI de la misma manera como lo fue Jack Lemmon en la década de los 60.
Volviendo a la película. El intento del rescate del capitán Phillips que navegaba junto a los piratas en el bote salvavidas del portacontainers es una exageración. Un crucero y un portaaviones seguían al barquito pintado de color naranja y los reactores pasaban cada dos por tres por encima de él.
Los famosos y temidos SEALS se hace cargo de la situación y en una maniobra sincronizada y muy profesional se cargan a todos los ocupantes de la lacha de salvamente con un tiro en la cabeza excepto al capitán Phillips que sale ileso pero en estado de chock.
Director: Paul Greengrass (2013)
Tom Hanks borda el papel del capitán de la marina mercante americano Richard Phillips cuando su barco portacontenedores fue abordado por unos desharrapados piratas somalíes armados con Kalashnikov y lanzas granada.
Una película basada en hechos reales y edulcorada para el cine. La verdad fue que el capitán Phillips fue un hombre valiente que se ofreció de rehén a los piratas para evitar que nadie de la tripulación sufriera daños. Sucedió en el año 2009 y la película es hiperrealista con una genial interpretación, como se ha dicho, de un soberbio Tom Hanks.
El director Greengrass supo meternos tensión en los 40 minutos primeros del film cuando los marineros se afrentan al abordaje de estos salvajes solo con chorros de agua a presión.
Creo que Tom Hanks es el actor ideal para representar al americano medio del siglo XXI de la misma manera como lo fue Jack Lemmon en la década de los 60.
Volviendo a la película. El intento del rescate del capitán Phillips que navegaba junto a los piratas en el bote salvavidas del portacontainers es una exageración. Un crucero y un portaaviones seguían al barquito pintado de color naranja y los reactores pasaban cada dos por tres por encima de él.
Los famosos y temidos SEALS se hace cargo de la situación y en una maniobra sincronizada y muy profesional se cargan a todos los ocupantes de la lacha de salvamente con un tiro en la cabeza excepto al capitán Phillips que sale ileso pero en estado de chock.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Una nueva profesión: el hombre calientacama
Lolo, 34 años de edad, era el hijo menor y el bobo oficial de la familia Rasbón.. El chico, cuando era más joven, se matriculó en tres carreras diferentes y nunca pasó del primer año. Más tarde se dedicó a hacer cursillos inútiles, que él llamaba masters, que solo sirvieron para decorar las paredes de su dormitorio con diplomas pomposos y hueros.
La madre de Lolo se dio cuenta de la imbecilidad de su hijo y dedicó sus contactos y su tiempo para buscarle una mujer que le ofreciera techo, comida y cama.
Adela Piedrafloja era la candidata perfecta. Brillantísima universitarias en su época de estudiante y excelente trabajadora que ostentaba el cargo de directora de merchandising en una multinacional con un salario bruto anual de 98.000 euros. En su vida personal era un fracaso, nunca tuvo novio y a sus 39 años de edad desconocía lo que era el olor de un hombre en una noche de verano.
A través de las madres de ambos, Adela y Lolo se hicieron novios. Se casaron a los cuatro meses de salir y Adela encontró a su perfecto yang, si es que ella se consideraba el yin.
Lolo era servil, obediente y cumplidor de sus deberes caseros, su idiotez se basaba en su manía de hacer complicados objetos de papiroflexia que mostraba cada noche, cuando Adela volvía rendida del trabajo, a casa . De todas formas Lolo se convirtió en un pet humano que vigilaba el bonito piso que Adela tenía en un lugar elegante de Bravo Murillo, también servía para traer y llevar a su hijo de dos años a la guardería; asistía a las reuniones de madres/padres de alumnos y preparaba la comida cuando ella podía ir a comer a casa. Una mascota útil/inútil según las circunstancias.
Lolo por su parte era feliz. Ya no tenía que pensar en su futuro porque Adela se lo ofrecía en mantel de lino todos los días. Trabajar y ser alguien nunca le preocupó, lo que le llenaba de verdad era hacer figuritas de papel, ver programas insulsos en digital plus y dejarse llevar por una mujer mucho más inteligente y emprendedora que él.
La madre de Lolo se dio cuenta de la imbecilidad de su hijo y dedicó sus contactos y su tiempo para buscarle una mujer que le ofreciera techo, comida y cama.
Adela Piedrafloja era la candidata perfecta. Brillantísima universitarias en su época de estudiante y excelente trabajadora que ostentaba el cargo de directora de merchandising en una multinacional con un salario bruto anual de 98.000 euros. En su vida personal era un fracaso, nunca tuvo novio y a sus 39 años de edad desconocía lo que era el olor de un hombre en una noche de verano.
A través de las madres de ambos, Adela y Lolo se hicieron novios. Se casaron a los cuatro meses de salir y Adela encontró a su perfecto yang, si es que ella se consideraba el yin.
Lolo era servil, obediente y cumplidor de sus deberes caseros, su idiotez se basaba en su manía de hacer complicados objetos de papiroflexia que mostraba cada noche, cuando Adela volvía rendida del trabajo, a casa . De todas formas Lolo se convirtió en un pet humano que vigilaba el bonito piso que Adela tenía en un lugar elegante de Bravo Murillo, también servía para traer y llevar a su hijo de dos años a la guardería; asistía a las reuniones de madres/padres de alumnos y preparaba la comida cuando ella podía ir a comer a casa. Una mascota útil/inútil según las circunstancias.
Lolo por su parte era feliz. Ya no tenía que pensar en su futuro porque Adela se lo ofrecía en mantel de lino todos los días. Trabajar y ser alguien nunca le preocupó, lo que le llenaba de verdad era hacer figuritas de papel, ver programas insulsos en digital plus y dejarse llevar por una mujer mucho más inteligente y emprendedora que él.
lunes, 28 de octubre de 2013
Resiliencia
Hemos sido engañados por un efímero período de bienestar económico y social que el Gran Mammón nos permitió disfrutar durante unas décadas provocando al mismo tiempo, entre todos nosotros, una debilidad mental y poco resiliente a las adversidades que ahora nos ataca por doquier.
¿Por qué hay personas que por su mala suerte están pasando una mala racha y les cuesta trabajo reponerse? Porque les faltan resilencia que es la capacidad para afrontar la adversidad adaptándose a su nueva vida. Ya sabemos que no es fácil adaptarse a un tipo de vida peor que el que se disfrutaba anteriormente.
Nadie nace con un espíritu fuerte, éste se forma, se adiestra. La capacidad de aguantar y de adaptación se aprende poseyendo una voluntad férrea para que estas personas acepten, sin complejos, la realidad tal como es y que le ha tocado vivir.
Otras personas se abaten y se deprimen con su nueva situación y se refugian en la misericordia ajena y en la lástima que ellos pretende crear ante sus semejantes. Craso error, desconocen que la resilencia que sean capaces de tener sirve para saber controlar sus emociones y no entrar en pánico que los hundirá aún más en el pozo del fracaso.
Cualquier persona en "apuros" económicos, social o profesional debe identificar con exactitud las causas de sus problemas para impedir repetir el fracaso, también debe controlar su particular situación y ser optimista, pero de una forma real (nunca pensar en el milagro de los pobres: ni loterías premiadas ni herencias inesperadas); debe considerarse competente y valioso y tener un alto grado de autoestima; nunca desfallecer y buscar siempre estímulos en todo lo que haga a diario, de esta forma, una persona resiliente se hace casi incombustible a cualquier adversidad.
Recomendamos leer "Como desarrollar la resilencia" en
www.motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/tp/Como-Desarrollar_La_Resilencia.htm
¿Por qué hay personas que por su mala suerte están pasando una mala racha y les cuesta trabajo reponerse? Porque les faltan resilencia que es la capacidad para afrontar la adversidad adaptándose a su nueva vida. Ya sabemos que no es fácil adaptarse a un tipo de vida peor que el que se disfrutaba anteriormente.
Nadie nace con un espíritu fuerte, éste se forma, se adiestra. La capacidad de aguantar y de adaptación se aprende poseyendo una voluntad férrea para que estas personas acepten, sin complejos, la realidad tal como es y que le ha tocado vivir.
Otras personas se abaten y se deprimen con su nueva situación y se refugian en la misericordia ajena y en la lástima que ellos pretende crear ante sus semejantes. Craso error, desconocen que la resilencia que sean capaces de tener sirve para saber controlar sus emociones y no entrar en pánico que los hundirá aún más en el pozo del fracaso.
Cualquier persona en "apuros" económicos, social o profesional debe identificar con exactitud las causas de sus problemas para impedir repetir el fracaso, también debe controlar su particular situación y ser optimista, pero de una forma real (nunca pensar en el milagro de los pobres: ni loterías premiadas ni herencias inesperadas); debe considerarse competente y valioso y tener un alto grado de autoestima; nunca desfallecer y buscar siempre estímulos en todo lo que haga a diario, de esta forma, una persona resiliente se hace casi incombustible a cualquier adversidad.
Recomendamos leer "Como desarrollar la resilencia" en
www.motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/tp/Como-Desarrollar_La_Resilencia.htm
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