De las muchas barbaridades que impunemente está llevando a cabo este dasalmado sistema capitalista una de ellas es el intento de eliminar la Sanidad Pública tal como la conocemos hoy día.
El sistema social español funcionó bien durante las últimas décadas de la dictadura, durante la transición democrática y casi hasta nuestros días hasta que el PP en el poder, aprovechando que es el partido que tiene más votantes, utilizó el juego circense de un sistema democrático voluble y caprichoso y tan hispano para intentar desmontar un derecho constitucional y acabar por una vez con el INSALUD, el INSERSO, el INSS , el ISM o el mismo Sunsucordan (Subsum corda) si es necesario.
Por muchas presiones que el actual gobierno central español soporte de la UE y de las empresas privadas relacionadas con la salud sería un disloque privatizar parcial o totalmente la sanidad pública como ya sucede en algunas Comunidades Autónomas.
Ya se experimentó en el año 1998 en un hospital público de una ciudad de Valencia con una privatización que resultó, después de cinco años perviviendo malamente, un rotundo fracaso a tal extremo que pidieron un rescate a la Generalidad valenciana para salir del caos en el que habían caído.
El partido actual en el gobierno de la nación, el PP, usando como fulcro la FAES, elaboró un documento para hacer palanca y desmontar toda la sanidad pública tal como la conocemos. Todavía está en el empeño de preparar un suculento negocio para hacer ganar dinero a las empresas privadas del sector y en general al mundo financiero que se inmiscuya en este tema.
Me produce estupefacción comprobar como algunos médicos y otro personal sanitario de Andalucía critican y ponen en duda la correcta labor del SAS sin mirar hacia atrás y comprobar como lo está pasando sus colegas en la Comunidad de Madrid. Allí el personal sanitario es tratado como simples tenderos o mancebos no cualificados; para muestra tenemos el caso de aquel hospital público de Majadahonda que se privatizó y a las pocas semanas echaron a la calle a 220 empleados y a 180 internos.
El intento de la privatización de la sanidad pública es un dislate, venga de donde venga, sea del PP o del KK, es y será una monstruosidad antisocial que perjudicará a las clases menos favorecidas: un 80% de los españoles.
Sin demagogia alguna y sin esperar favoritismos de sayones políticos debemos, todos los andaluces, estar agradecidos a la Junta de Andalucía por mantener un SAS envidiable para otras Comunidades Autónomas e incluso que sirve de referente para otros países extranjeros.
El Gran Mammón ( el dios-diablo de la avaricia y del dinero) debe ser desterrado para dar paso al Dios del amor, de la ayuda mutua y del soporte hacia los menos favorecidos.
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