lunes, 27 de enero de 2014

CINE CLASICO

La Caja de Música (1989)

Director: Costas-Gavras

Esta película es un poema en sí , con final amargo, del deber de un hijo/hija de amar a su padre aunque este hubiese sido un cruel asesino frente al deber de la justicia.

Un emigrante húngaro en los US enviudó y se dedicó a educar a sus dos hijos haciendo horas extras en la fábrica donde trabajaba, para poder pagar la universidad a su hija que llegó a ser una brillante abogada criminalista.
Un día este emigrante, ya jubilado, recibió una carta de Extranjería notificándole que iba a ser extraditado a Hungría (todavía bajo el yugo comunista) para ser juzgado por crímenes de guerra que él supuestamente cometió cuando era un miembro de la SS afecta a los nazis en la ocupación germana durante la II WW.
Lazslo pone el grito en el cielo y dice que eso es una equivocación  que él nunca perteneció a los nazistas húngaros ni menos aún a las sangrientas escuadras de la SS. La hija le tranquiliza y le dice que ella llevará el caso, que todo habrá sido una confusión de identidad como aquel caso de Chicago donde un emigrante fue confundido con otro asesino que se llamaba igual.

De todas formas han de acudir a los juicios preliminares donde el Gobierno Comunista de Hungría envía a testigos. Todos afirman que el tal Laszlo era un depravado que disfrutaba torturando y matando a los gitanos y a los judíos húngaros. El caso de una mujer que lo reconoció fue especialmente doloroso, lo acusó de ser violada por este y por su camarilla de matones. A Laszlo le da un patatús mientras gritaba que todo era mentira, que era un montaje de un gobierno comunista contra él, un convencido anticomunista y un católico practicante. 

Un supuesto compañero de la SS está muriendo en un hospital y dice que declarará contra Laszlo. Los abogados de las partes y el juez americano viajan a Budapest para tomar declaración. Y después de la misma, milagrosamente, aparece un funcionario con una confesión escrita del enfermo diciendo que todo lo dicho fue bajo presión y amenzas. Qué él nunca conoció al padre de Anna.

Anna antes de marcharse de la capital húngara visita a la hermana del mejor amigo de su padre en US y ésta le antrega una papeleta de empeño para sacar una cajita de música como regalo a Laszlo. Anna, en el coche abre la caja le da cuerda y nota que se atasca. Levanta la tapa y ve unas fotografías de su joven padre con el uniforme negro de la SS y riéndose mientras que le pegaba un tiro en la nuca a un judío.

Cuando llega a US el padre le abraza y le de la enhorabuena por haber conseguido que las acusaciones contra él fueran sobreseídas. La hija lo rehuye y vuelve a casa donde envía las fotografías a un periódico. El fiscal reabre el caso y se supone que envía al asesino a Hungría para ser enjuiciado.

Nota.- ¿Cuantos hijas e hijos de torturadores y asesinos protegidos por  otro tipo régimen político han sido capaz de repudiar y denunciar a sus padres cuando se enteraron de la clase de alimañas que fueron sus progenitores?  Ninguno, lo aseguro. Ni en España, ni en Chile, ni en Argentina ni en otro lugar del mundo. 


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